viernes, 1 de abril de 2011

LA EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

LA “PROSPECTIVA-PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA”, LA GARANTÍA DE CALIDAD ACADÉMICA Y LA EVALUACIÓN

En las últimas décadas se ha elevado el nivel de competitividad de la producción manufacturera con un énfasis en los procesos de innovación (productos y procesos). La diferenciación de productos ya no ocurre exclusivamente por la marca, sino que se establece por características incorporadas en los productos mismos (calidad, innovación tecnológica).
Un elemento de fundamental importancia en los procesos contemporáneos de producción es la introducción del control y garantía de calidad, del principio de calidad total como el eje central de la organización de la producción.
La organización de las empresas ha evolucionado desde la racionalización de la producción una gestión financiera, a formas de organización y planificación por objetivos.
Estas características de los sistemas de producción imperantes o dominantes en el mercado mundial están determinando el tipo de formación y calificación que deben tener los profesionales en general, y los ingenieros en particular, para insertarse en esos mercados de trabajo.
El diseño, funcionamiento y evaluación de las carreras universitarias debe corresponder estrechamente al comportamiento de las unidades productivas de bienes y servicios, y al entorno económico y social específico.
La educación superior en América Latina enfrenta cambios importantes en: la transformación y reorganización de los sistemas de educación superior, especialmente el surgimiento de nuevas universidades, primordialmente privadas; las formas y modalidades de relacionamiento entre los gobiernos y las instituciones; y la valoración de la educación universitaria por la sociedad, grupos empresariales y gobiernos.
La universidad debe hacer un esfuerzo por entender las señales de la sociedad, y si la sociedad cambia continuamente, la universidad tiene que seguirla. Tiene que formar profesionales, ingenieros y científicos que correspondan al entorno productivo. La universidad no debe sacrificar la formación integral, humanista, de ingenieros y científicos, con conciencia social y respeto al medio ambiente y la comunidad.
Históricamente las universidades nunca fueron evaluadas, excepto, interna y externamente, para cuestionar su politización y sus modalidades de gobierno autónomo y de democratización. Hasta hace pocos años no existían sistemas de información y procesos de evaluación de la calidad de los servicios educativos. Y aún hoy día la cultura y los procesos de evaluación son bastante incipientes.
En América Latina hasta ahora, en la mayoría de las instituciones de educación superior, y sus programas académicos, no se ha desarrollado una “cultura de evaluación”; prevalece una racionalidad interna de auto-reproducción, con decisiones burocráticas y corporativas, sin una función de evaluación, y sin un juicio externo respecto a los fines, eficacia y eficiencia, capacidad, pertinencia, y calidad de los servicios y actividades.

No obstante, parece emerger un patrón de evaluación en las instituciones de educación superior, en el cual se desplaza el objeto de atención (finalidad u objetivo, variables de control, y localización del agente y el proceso evaluador):
I. De la programación (burocrática) a la productividad (desempeño): se trasciende el control administrativo a priori de insumos, recursos y procesos, referidos a vagos fines institucionales, y se busca evaluar los resultados o productos, fortaleciendo las funciones orientadoras o normativas.
II. De los insumos y procesos a los productos y resultados: se busca vincular la asignación de recursos a metas alcanzadas antes que asociarla a condiciones o planes previos (insumos).
III. De la evaluación administrativo-burocrática a la evaluación de actores múltiples: la localización del agente y el proceso evaluador se desplaza del interior de los organismos gubernativos a instancias más autónomas, con otros actores institucionales (académicos, empresariales, etc.).

Los programas académicos (carreras) universitarios deberían adoptar tres procesos básicos:

Proceso continúo de “prospectiva-planificación estratégica”: se debe establecer un mecanismo para analizar y gestionar cada programa académico, cada carrera como una unidad auto-contenida, como un producto.
Proceso de garantía de calidad académica: se debe establecer un sistema de garantía (“aseguramiento”) y control de calidad de los servicios académicos centrado en el estudiante; naturalmente, hay que tomar en cuenta a otros actores: las empresas, la sociedad, el Estado, los padres.
Proceso de evaluación de programas académicos: se debe evaluar si los profesionales egresados son competentes, si pueden insertarse productivamente en el mercado laboral, si están equipados para responder a las condicionantes sociales y del medio ambiente, si los contenidos teóricos y prácticos son relevantes, si las técnicas de aprendizaje son las más apropiadas, si las unidades académicas son eficientes, si los sistemas de información y los textos utilizados son actualizados y adecuados, etc.

Asimismo, la evaluación puede cumplir una doble función:
Sumativa (aditiva), enfocada al desempeño y la calidad existentes (pasado); tiene una naturaleza “apreciativa”, retrospectiva, formal.
Formativa, enfocada al mejoramiento o fomento de un desempeño y calidad futuros; tiene una naturaleza “normativo-estratégica”, prospectiva, informal.

LA EVALUACIÓN, LA ACREDITACIÓN Y LA AUDITORÍA ACADÉMICAS


Evaluación significa estimar la magnitud o la calidad de un hecho, de un proceso o producto. En consecuencia, la evaluación implica el análisis de contexto, la determinación de criterios, parámetros de referencia, variables, mediciones e indicadores, y la selección del agente evaluador. también se considera como el: proceso orientado a la toma de decisiones y a la acción, que busca determinar la pertinencia, eficiencia, efectividad, impacto y sustentabilidad del uso de recursos, actividades y resultados en función de objetivos preestablecidos o criterios definidos.

Adicionalmente, quizás sería útil distinguir, por su pertinencia, los siguientes conceptos:
Eficiencia: optimización de los recursos utilizados para la obtención de los resultados previstos (logro de los objetivos predefinidos). Esta noción resulta particularmente práctica ya que frecuentemente se utilizan recursos óptimamente en el logro de objetivos irrelevantes.
Eficacia: contribución de los resultados obtenidos al cumplimiento de objetivos globales (de la sociedad); relevancia, pertinencia, validez o utilidad socioeconómica de los resultados (objetivos predefinidos).
Efectividad: generación sistemática de resultados consistentes integrando la eficacia y la eficiencia.

La evaluación, que puede ser “ex-ante” o “ex-post”, constituye un proceso dinámico, técnico, sistemático, riguroso, transparente, abierto y participativo, apoyado en datos, informaciones, fuentes y agentes diversos y explícitamente incorporados en el proceso de toma de decisiones.

Existen dos corrientes principales en lo que concierne a la evaluación académica universitaria:
Evaluación (y acreditación) de programas académicos (carreras).
 Evaluación institucional.
Naturalmente, la evaluación institucional se aplica a distintos niveles: la institución, las facultades, los departamentos, etc.

La Acreditación es un mecanismo para determinar el nivel global de una institución de educación superior, una “certificación” de la calidad académica de un programa o unidad, o un juicio sobre la consistencia entre los objetivos, los recursos y la gestión de una unidad académica. El proceso de Acreditación suele comprender la autoevaluación, la evaluación externa y el informe final.



La Acreditación puede ser:
Acreditación Institucional: examina las características y servicios globales de la institución. La acreditación de una institución significa que se ha evaluado y verificado que ésta tiene objetivos bien definidos, recursos apropiados, una capacidad instalada y estable para ofrecer servicios educativos de cierta calidad, y que satisface criterios (estándares) mínimos de funcionamiento.
Acreditación de Programas (especializada): examina un programa académico en forma puntual, generalmente en determinados campos profesionales o disciplinas, y normalmente está relacionada a áreas de “responsabilidad civil” como jurídicas, de la salud, obras públicas, etc., o algún tipo de licencia profesional o vocacional.

Naturalmente, los sistemas de evaluación y de acreditación no son neutros. Las actuales transformaciones en la educación superior ofrecen una oportunidad para la implantación de instrumentos de evaluación, de garantía de calidad, de financiamiento asociado al desempeño y, en última instancia, de nuevas formas de regulación y control político y administrativo.
La evaluación y acreditación intrínsecamente contienen una dimensión referida al ejercicio del poder (interno-externo), al control y al aprendizaje.
Finalmente, resulta necesario evaluar la pertinencia y efectividad de los sistemas y procesos de evaluación de la calidad en las instituciones de educación superior, es decir, la Auditoría Académica. Ésta no se refiere a la evaluación académica en sí misma, sino al diseño y funcionamiento de los procedimientos de evaluación de la calidad.

La Auditoría Académica puede ser:
Auditoría Académica Externa: para verificar los sistemas o mecanismos de evaluación institucional o de programas existentes.
Auditoría Académica Interna: conducida por la propias instituciones para verificar los procesos de evaluación utilizados por las unidades académicas (facultades o departamentos).


LA AUTO-EVALUACIÓN Y LA EVALUACIÓN EXTERNA


El proceso de evaluación (y de acreditación) comprende tres etapas: la Autoevaluación (autoestudio), la Evaluación Externa y el Informe Final (preparación, discusión y difusión).

La Autoevaluación conlleva una actitud ética fundamental: “Que nunca nuestras palabras sean mejores que nuestros hechos”. Los sistemas de evaluación, institucionales o de programas, y los sistemas de garantía de calidad, tienen como piedra angular la Autoevaluación. Normalmente, la Autoevaluación es realizada por comités de especialistas nombrados por la propia unidad académica, que realizan su tarea mediante guías o protocolos previamente definidos por equipos de especialistas.

En la Evaluación Externa, un equipo de especialistas externos, ajenos a la unidad académica evaluada, revisa el Informe de Autoevaluación. Normalmente, realiza una visita a la unidad académica y prepara un Informe Final (de síntesis) es discutido por un organismo independiente, cuyas decisiones influyen la asignación de recursos, el reconocimiento académico de las unidades evaluadas o la acreditación de los programas evaluados.


LA EXCELENCIA ACADÉMICA: ALGUNOS LINEAMIENTOS


Un programa académico (carrera) debe perseguir la búsqueda y crítica del conocimiento, y el aprendizaje. El proceso educativo en las universidades, concebido como participativo y creativo, se sustenta en el equilibrio entre el saber, el hacer y el ser.
Las universidades forman parte del sistema de educación superior que constituye una componente central de la conciencia social y la inteligencia colectiva, y debe contribuir a la concertación y efectiva integración cultural, étnica, lingüística, social y económica.
Las universidades deberían concordar y hacerse solidarias con aquellos movimientos que en el mundo busquen la paz, la justicia social, el respeto a los derechos humanos y a la dignidad humana, la equitativa distribución de los bienes materiales, de las oportunidades sociales y del acceso a la información y la cultura. En las universidades se considera fundamental el diálogo y el trabajo interdisciplinario, orientados a la integración de diversos campos del conocimiento y enfoques teóricos y metodológicos.
Las universidades del siglo XXI deberán desempeñar un rol activo en la rápida expansión de la generación y circulación del conocimiento y de la información, y atenuar que el conocimiento y la información sean crecientemente objeto de apropiación y control por conglomerados económicos.

ALGUNAS ESPERIENCIAS RECIENTES EN AMÉRICA LATINA


En los últimos 10 años ha comenzado a surgir gradualmente un valioso conjunto de experiencias de evaluación y, en menor medida, de acreditación universitaria en América Latina.
En el ámbito de la evaluación institucional merece destacarse la labor de:
I. Ministerio de Educación Superior de Cuba, quien desde hace más de 10 años ha organizado un sistema de evaluación de los centros de educación superior en el país, que incluye procesos de autoevaluación y evaluación externa, y son realizados cada 3-4 años.
II. Consejo Superior de Educación de Chile que, en el marco de la Ley Orgánica Constitucional de Educación, debe otorgar la autorización para el funcionamiento de todo centro de educación superior que se establezca en el país, así como sus programas (carreras).
III. Secretaría de Políticas Universitarias, Ministerio de Educación de Argentina, que con el apoyo del “Proyecto de Reforma de la Educación Superior” del Banco Mundial ha iniciado un proceso de autoevaluación de las universidades argentinas.
IV. Consejo Nacional de Acreditación de Colombia que, en el marco de la Ley 30 de 1992 por la cual se organiza el Servicio Público de la Educación Superior, ha iniciado muy gradualmente procesos de autoevaluación institucional en el país.

En el ámbito de la evaluación y acreditación de programas (carreras) deben referirse las experiencias de:
I. Los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior
(CIEES) y el Consejo de Acreditación de la Enseñanza de la Ingeniería (CACEI) de México que recientemente ha constituido un sistema de acreditación, en el cual también participan los colegios y asociaciones profesionales (al estilo de Estados Unidos y Canadá).
II. Consejo Superior de Educación de Chile, ya mencionado, que obligatoriamente debe evaluar y acreditar el funcionamiento de todo nuevo programa (carrera) que se cree en los “nuevos” centros de educación superior en el país.
III. Coordenada de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nivel Superior (CAPES) de Brasil que desde hace más de 20 años evalúa los programas de posgrado en el país.

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