viernes, 1 de abril de 2011

LA PLANEACIÓN POR COMPETENCIAS



INTRODUCCIÓN

Al hablar del tema de planeación por competencias, me doy cuenta de que existen muchos antecedentes de ella, y de que es un tema muy importante, ya que surge desde la edad media en 1970’s  por Competencias docentes en EUA y Canadá,  en 1980’s por Competencias laborales (Países industrializados), en 1990’s  por Competencias profesionales (Internacionalización (México)),  en 2000’s  por Competencias transferibles (Unión Europea), en 2005 por Competencias fundamentales ( OECD  organización para la cooperación y el desarrollo económico, PISA  Programa para la Evaluación Internacional para estudiantes, Deseco Proyecto de Definición y Selección de Competencias).
También cuenta con una Tradición teórica, en la que existen diferentes paradigmas con la que podemos denominarla o enunciar, Conductista, Cognitivo, Psicogenético, Humanista, Sociocultural y Constructivista.
Alguno de de los Paradigma emergente son:
Constructivismo: Promueve el desarrollo humano integral, Identifica, respeta y atiende la diversidad, Replantea los contenidos, Identifica los tipos y las modalidades de aprendizaje, Diseña estrategias didácticas cognitivas, Propicia la interacción vía aprendizaje en equipo.

LA PLANEACIÓN POR COMPETENCIAS
Es importante mencionar que la planeación ya se efectuaba anteriormente, ahora cambia de nombre, y se nos representa como “la metodología de planeación por competencias”, el plan de estudios vigente nos marca el desarrollo de las mismas, y nos marca organizar las actividades relacionando los contenidos, permitiendo al alumno adquirirlas, y los productos que se obtengan será la evidencia para sustentar su evaluación.
La planeación por competencias es una forma de integrar participativamente al alumno en el proceso de enseñanza – aprendizaje, ya que se busca también del desarrollo de diversas habilidades y competencias.

La Planeación por Competencias nos permite diseñar y desarrollar actividades que permiten que el proceso sea dinámico y que el estudiante desarrolle las competencias genéricas y disciplinares ya que las actividades se desarrollan a partir del planteamiento de una situación problemática que es de interés para él, el plan de estudios deja a un lado su rigidez y se vuelve significativo el aprendizaje ya que aprende haciendo, conociendo e involucrándose directamente en lo que le interesa, esta planeación nos permite conjugar diversas capacidades y contribuir al desarrollo integral del estudiante.
Debemos considerar que en este tiempo es necesario e imprescindible el uso de Word, PowerPoint e Internet (TIC) para poder utilizar las técnicas de información y comunicación, las cuales nos permite el acceso a la información de manera rápida.
La planificación de aula es estratégica para asegurar que el proceso de aprendizaje será de impacto significativo. No obstante es difícil que el docente pueda medir y evaluar la eficacia de su trabajo; para esto se ha planteado la elaboración de competencias dentro de la planificación, las mismas que son sencillas de elaborar y a la vez, debido a su carácter específico, son medibles.


CONCLUSIÓN
La Planeación y diseño de situaciones didácticas por competencias,  forma parte de los servicios de actualización docente, los contenidos están sustentados teórica y metodológicamente en los principios pedagógicos y psicopedagógicos actuales,  así como en el marco normativo que regula la educación. En el campo de la reorientación  educativa y promueve la mejora continua de las estrategias de enseñanza por competencias y la gestión educativa que las instituciones deben desarrollar  cotidianamente.
Otro aspecto es que nosotros como facilitadores estamos comprometidos a desarrollar también las competencias docentes, ya que debemos actualizarnos y capacitarnos para estar a la altura de los requerimientos de la reforma, pero sobre todo para cumplir con las expectativas que los estudiantes tienen de nosotros.
Creo que debemos compartir los recursos con que contamos con nuestros compañeros de trabajo ya que los cambios que se requieren no se lograrán individualmente, debemos aprender a “Trabajar en equipo” y ser humildes para saber pedir ayuda y reconocer las capacidades de los que nos rodean y lo que nos pueden aportar, de manera muy personal creo que estos aspectos nos hacen crecer como personas y como profesionistas.

RELATO DE LA SESIÓN DE CLASES

Laboro en la Escuela Primaria “Emiliano Zapata”, ubicada en la comunidad de Santa Rosa, en el municipio de Tanlajas, S.L.P., el grupo se encuentra conformado por 10 alumnos de primer grado y 16 alumnos de segundo grado.


DESARROLLO DE LA CLASE DE ESPAÑOL

ÁBITO: LITERARIO

INCICIO

Previo a las exposiciones, es necesario que se integren en equipos de 4 a 6 personas, estos equipos son formados por ellos mismos, de acuerdo a su amistad, o intereses, esto es con el fin de que se encuentren en un ambiente armónico, propicio para trabajar adecuadamente.

PREGUNTAS DIRIGIDAS: Partiendo de las actividades diarias que realizamos, enfocarlas a la materia, para que ellos mismos vayan realizando el análisis de lo que vamos a tratar, haciendo un recordatorio de algunas actividades que pudieron haber realizado o se encuentran realizando en ese momento, entrecruzándolas con los temas que vamos a estudiar.

ORGANIZADORES PREVIOS: En el desarrollo de la secuencia, se utiliza una tabla donde se clasifican necesidades con sus correspondientes satisfactores. A partir de dicha tabla se construyen los conceptos de necesidad y satisfactor, y por asociación los conceptos de escasez y recurso.

CORRILLOS: Es importante para socializar la información, hacer un debate para encontrar las causas de las dudas, previa lectura de material impreso referente al tema. Como producto se obtiene dos listados en hoja de rotafolio sobre los conceptos comprendidos y los no clarificados,

LLUVIA DE IDEAS: Es necesario comentar una introducción al tema o a la actividad que vamos a desarrollar en clase, a partir de los conocimientos que se tienen de la materia, tratando de que el alumno se exprese libremente, para que de esta forma fluya el contenido y el aprendizaje sea mas significativo.

DESARROLLO

PRESENTACIÓN, igual que la actividad anterior, permite que el alumno exprese y comunique en forma oral y escrita lo aprehendido, aportando sus propios juicios y criterios para la solución del problema propuesto.

RESUMEN, de manera individual, se elabora un informe donde se expresa y comunica lo aprendido, reafirmando los conceptos y poniendo en claro las ideas.

CIERRE

COLLAGE, Es una actividad de cierre. Elaboración de un collage, donde a partir de los conceptos aprendidos, propone acciones para lograr un desarrollo integral. Se toca el aspecto actitudinal y se ponen en práctica los valores al buscar mejorar su entorno.

AL TERMINO DE LA CLASE O DE CADA TEMA, ES IMPORTANTE PREGUNTAR SUS DUDAS: Al término de cada exposición, pregunto las dudas que tienen, (generalmente uno se da cuenta cuando las exposiciones de los alumnos no son del todo claras, ya sea por lo complicado del tema, deficiencia de la investigación, o bien porque no estudiaron suficientemente el tema, los expositores, o por el resto del grupo, en estos casos, generalmente realizo preguntas dirigidas, o bien pregunto de manera general quien tiene dudas, o bien que comentarios quieren hacer al respecto



LA EVALUACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR

LA “PROSPECTIVA-PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA”, LA GARANTÍA DE CALIDAD ACADÉMICA Y LA EVALUACIÓN

En las últimas décadas se ha elevado el nivel de competitividad de la producción manufacturera con un énfasis en los procesos de innovación (productos y procesos). La diferenciación de productos ya no ocurre exclusivamente por la marca, sino que se establece por características incorporadas en los productos mismos (calidad, innovación tecnológica).
Un elemento de fundamental importancia en los procesos contemporáneos de producción es la introducción del control y garantía de calidad, del principio de calidad total como el eje central de la organización de la producción.
La organización de las empresas ha evolucionado desde la racionalización de la producción una gestión financiera, a formas de organización y planificación por objetivos.
Estas características de los sistemas de producción imperantes o dominantes en el mercado mundial están determinando el tipo de formación y calificación que deben tener los profesionales en general, y los ingenieros en particular, para insertarse en esos mercados de trabajo.
El diseño, funcionamiento y evaluación de las carreras universitarias debe corresponder estrechamente al comportamiento de las unidades productivas de bienes y servicios, y al entorno económico y social específico.
La educación superior en América Latina enfrenta cambios importantes en: la transformación y reorganización de los sistemas de educación superior, especialmente el surgimiento de nuevas universidades, primordialmente privadas; las formas y modalidades de relacionamiento entre los gobiernos y las instituciones; y la valoración de la educación universitaria por la sociedad, grupos empresariales y gobiernos.
La universidad debe hacer un esfuerzo por entender las señales de la sociedad, y si la sociedad cambia continuamente, la universidad tiene que seguirla. Tiene que formar profesionales, ingenieros y científicos que correspondan al entorno productivo. La universidad no debe sacrificar la formación integral, humanista, de ingenieros y científicos, con conciencia social y respeto al medio ambiente y la comunidad.
Históricamente las universidades nunca fueron evaluadas, excepto, interna y externamente, para cuestionar su politización y sus modalidades de gobierno autónomo y de democratización. Hasta hace pocos años no existían sistemas de información y procesos de evaluación de la calidad de los servicios educativos. Y aún hoy día la cultura y los procesos de evaluación son bastante incipientes.
En América Latina hasta ahora, en la mayoría de las instituciones de educación superior, y sus programas académicos, no se ha desarrollado una “cultura de evaluación”; prevalece una racionalidad interna de auto-reproducción, con decisiones burocráticas y corporativas, sin una función de evaluación, y sin un juicio externo respecto a los fines, eficacia y eficiencia, capacidad, pertinencia, y calidad de los servicios y actividades.

No obstante, parece emerger un patrón de evaluación en las instituciones de educación superior, en el cual se desplaza el objeto de atención (finalidad u objetivo, variables de control, y localización del agente y el proceso evaluador):
I. De la programación (burocrática) a la productividad (desempeño): se trasciende el control administrativo a priori de insumos, recursos y procesos, referidos a vagos fines institucionales, y se busca evaluar los resultados o productos, fortaleciendo las funciones orientadoras o normativas.
II. De los insumos y procesos a los productos y resultados: se busca vincular la asignación de recursos a metas alcanzadas antes que asociarla a condiciones o planes previos (insumos).
III. De la evaluación administrativo-burocrática a la evaluación de actores múltiples: la localización del agente y el proceso evaluador se desplaza del interior de los organismos gubernativos a instancias más autónomas, con otros actores institucionales (académicos, empresariales, etc.).

Los programas académicos (carreras) universitarios deberían adoptar tres procesos básicos:

Proceso continúo de “prospectiva-planificación estratégica”: se debe establecer un mecanismo para analizar y gestionar cada programa académico, cada carrera como una unidad auto-contenida, como un producto.
Proceso de garantía de calidad académica: se debe establecer un sistema de garantía (“aseguramiento”) y control de calidad de los servicios académicos centrado en el estudiante; naturalmente, hay que tomar en cuenta a otros actores: las empresas, la sociedad, el Estado, los padres.
Proceso de evaluación de programas académicos: se debe evaluar si los profesionales egresados son competentes, si pueden insertarse productivamente en el mercado laboral, si están equipados para responder a las condicionantes sociales y del medio ambiente, si los contenidos teóricos y prácticos son relevantes, si las técnicas de aprendizaje son las más apropiadas, si las unidades académicas son eficientes, si los sistemas de información y los textos utilizados son actualizados y adecuados, etc.

Asimismo, la evaluación puede cumplir una doble función:
Sumativa (aditiva), enfocada al desempeño y la calidad existentes (pasado); tiene una naturaleza “apreciativa”, retrospectiva, formal.
Formativa, enfocada al mejoramiento o fomento de un desempeño y calidad futuros; tiene una naturaleza “normativo-estratégica”, prospectiva, informal.

LA EVALUACIÓN, LA ACREDITACIÓN Y LA AUDITORÍA ACADÉMICAS


Evaluación significa estimar la magnitud o la calidad de un hecho, de un proceso o producto. En consecuencia, la evaluación implica el análisis de contexto, la determinación de criterios, parámetros de referencia, variables, mediciones e indicadores, y la selección del agente evaluador. también se considera como el: proceso orientado a la toma de decisiones y a la acción, que busca determinar la pertinencia, eficiencia, efectividad, impacto y sustentabilidad del uso de recursos, actividades y resultados en función de objetivos preestablecidos o criterios definidos.

Adicionalmente, quizás sería útil distinguir, por su pertinencia, los siguientes conceptos:
Eficiencia: optimización de los recursos utilizados para la obtención de los resultados previstos (logro de los objetivos predefinidos). Esta noción resulta particularmente práctica ya que frecuentemente se utilizan recursos óptimamente en el logro de objetivos irrelevantes.
Eficacia: contribución de los resultados obtenidos al cumplimiento de objetivos globales (de la sociedad); relevancia, pertinencia, validez o utilidad socioeconómica de los resultados (objetivos predefinidos).
Efectividad: generación sistemática de resultados consistentes integrando la eficacia y la eficiencia.

La evaluación, que puede ser “ex-ante” o “ex-post”, constituye un proceso dinámico, técnico, sistemático, riguroso, transparente, abierto y participativo, apoyado en datos, informaciones, fuentes y agentes diversos y explícitamente incorporados en el proceso de toma de decisiones.

Existen dos corrientes principales en lo que concierne a la evaluación académica universitaria:
Evaluación (y acreditación) de programas académicos (carreras).
 Evaluación institucional.
Naturalmente, la evaluación institucional se aplica a distintos niveles: la institución, las facultades, los departamentos, etc.

La Acreditación es un mecanismo para determinar el nivel global de una institución de educación superior, una “certificación” de la calidad académica de un programa o unidad, o un juicio sobre la consistencia entre los objetivos, los recursos y la gestión de una unidad académica. El proceso de Acreditación suele comprender la autoevaluación, la evaluación externa y el informe final.



La Acreditación puede ser:
Acreditación Institucional: examina las características y servicios globales de la institución. La acreditación de una institución significa que se ha evaluado y verificado que ésta tiene objetivos bien definidos, recursos apropiados, una capacidad instalada y estable para ofrecer servicios educativos de cierta calidad, y que satisface criterios (estándares) mínimos de funcionamiento.
Acreditación de Programas (especializada): examina un programa académico en forma puntual, generalmente en determinados campos profesionales o disciplinas, y normalmente está relacionada a áreas de “responsabilidad civil” como jurídicas, de la salud, obras públicas, etc., o algún tipo de licencia profesional o vocacional.

Naturalmente, los sistemas de evaluación y de acreditación no son neutros. Las actuales transformaciones en la educación superior ofrecen una oportunidad para la implantación de instrumentos de evaluación, de garantía de calidad, de financiamiento asociado al desempeño y, en última instancia, de nuevas formas de regulación y control político y administrativo.
La evaluación y acreditación intrínsecamente contienen una dimensión referida al ejercicio del poder (interno-externo), al control y al aprendizaje.
Finalmente, resulta necesario evaluar la pertinencia y efectividad de los sistemas y procesos de evaluación de la calidad en las instituciones de educación superior, es decir, la Auditoría Académica. Ésta no se refiere a la evaluación académica en sí misma, sino al diseño y funcionamiento de los procedimientos de evaluación de la calidad.

La Auditoría Académica puede ser:
Auditoría Académica Externa: para verificar los sistemas o mecanismos de evaluación institucional o de programas existentes.
Auditoría Académica Interna: conducida por la propias instituciones para verificar los procesos de evaluación utilizados por las unidades académicas (facultades o departamentos).


LA AUTO-EVALUACIÓN Y LA EVALUACIÓN EXTERNA


El proceso de evaluación (y de acreditación) comprende tres etapas: la Autoevaluación (autoestudio), la Evaluación Externa y el Informe Final (preparación, discusión y difusión).

La Autoevaluación conlleva una actitud ética fundamental: “Que nunca nuestras palabras sean mejores que nuestros hechos”. Los sistemas de evaluación, institucionales o de programas, y los sistemas de garantía de calidad, tienen como piedra angular la Autoevaluación. Normalmente, la Autoevaluación es realizada por comités de especialistas nombrados por la propia unidad académica, que realizan su tarea mediante guías o protocolos previamente definidos por equipos de especialistas.

En la Evaluación Externa, un equipo de especialistas externos, ajenos a la unidad académica evaluada, revisa el Informe de Autoevaluación. Normalmente, realiza una visita a la unidad académica y prepara un Informe Final (de síntesis) es discutido por un organismo independiente, cuyas decisiones influyen la asignación de recursos, el reconocimiento académico de las unidades evaluadas o la acreditación de los programas evaluados.


LA EXCELENCIA ACADÉMICA: ALGUNOS LINEAMIENTOS


Un programa académico (carrera) debe perseguir la búsqueda y crítica del conocimiento, y el aprendizaje. El proceso educativo en las universidades, concebido como participativo y creativo, se sustenta en el equilibrio entre el saber, el hacer y el ser.
Las universidades forman parte del sistema de educación superior que constituye una componente central de la conciencia social y la inteligencia colectiva, y debe contribuir a la concertación y efectiva integración cultural, étnica, lingüística, social y económica.
Las universidades deberían concordar y hacerse solidarias con aquellos movimientos que en el mundo busquen la paz, la justicia social, el respeto a los derechos humanos y a la dignidad humana, la equitativa distribución de los bienes materiales, de las oportunidades sociales y del acceso a la información y la cultura. En las universidades se considera fundamental el diálogo y el trabajo interdisciplinario, orientados a la integración de diversos campos del conocimiento y enfoques teóricos y metodológicos.
Las universidades del siglo XXI deberán desempeñar un rol activo en la rápida expansión de la generación y circulación del conocimiento y de la información, y atenuar que el conocimiento y la información sean crecientemente objeto de apropiación y control por conglomerados económicos.

ALGUNAS ESPERIENCIAS RECIENTES EN AMÉRICA LATINA


En los últimos 10 años ha comenzado a surgir gradualmente un valioso conjunto de experiencias de evaluación y, en menor medida, de acreditación universitaria en América Latina.
En el ámbito de la evaluación institucional merece destacarse la labor de:
I. Ministerio de Educación Superior de Cuba, quien desde hace más de 10 años ha organizado un sistema de evaluación de los centros de educación superior en el país, que incluye procesos de autoevaluación y evaluación externa, y son realizados cada 3-4 años.
II. Consejo Superior de Educación de Chile que, en el marco de la Ley Orgánica Constitucional de Educación, debe otorgar la autorización para el funcionamiento de todo centro de educación superior que se establezca en el país, así como sus programas (carreras).
III. Secretaría de Políticas Universitarias, Ministerio de Educación de Argentina, que con el apoyo del “Proyecto de Reforma de la Educación Superior” del Banco Mundial ha iniciado un proceso de autoevaluación de las universidades argentinas.
IV. Consejo Nacional de Acreditación de Colombia que, en el marco de la Ley 30 de 1992 por la cual se organiza el Servicio Público de la Educación Superior, ha iniciado muy gradualmente procesos de autoevaluación institucional en el país.

En el ámbito de la evaluación y acreditación de programas (carreras) deben referirse las experiencias de:
I. Los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior
(CIEES) y el Consejo de Acreditación de la Enseñanza de la Ingeniería (CACEI) de México que recientemente ha constituido un sistema de acreditación, en el cual también participan los colegios y asociaciones profesionales (al estilo de Estados Unidos y Canadá).
II. Consejo Superior de Educación de Chile, ya mencionado, que obligatoriamente debe evaluar y acreditar el funcionamiento de todo nuevo programa (carrera) que se cree en los “nuevos” centros de educación superior en el país.
III. Coordenada de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nivel Superior (CAPES) de Brasil que desde hace más de 20 años evalúa los programas de posgrado en el país.

viernes, 18 de marzo de 2011

SECUENCIACIÓN DE CONTENIDOS Y OBJETOS DE APRENDIZAJE

SECUENCIACIÓN DE CONTENIDOS Y OBJETOS DE APRENDIZAJE

La selección y secuenciación de contenidos de enseñanza en el contexto de la planificación curricular y del pensamiento constructivista. La importancia de contar con el e-learning con herramientas y criterios autónomos que guíen el proceso de planificación y desarrollo desde unas bases propias, distintas de las derivadas de la configuración de la tecnología, o condicionado a la necesidad de contar con estándares de formato de intercambio de datos. Las necesidades que plantea la industria del e-learning en la actualidad en relación con el diseño instruccional de objetos de aprendizaje, y que constituyen una prioridad y un desafío. Fundamentación de las teorías que tratan la selección de contenidos y descripción de las técnicas de secuenciación tales como: Técnica de análisis de contenidos, técnica de análisis de la tarea y teoría de la elaboración.

Se planteara una visión de la selección y secuenciación de contenidos de enseñanza, en el contexto de la planificación curricular, desde la perspectiva de las corrientes del pensamiento constructivista. Tomando en cuenta la importancia de contar, con el campo de la formación apoyada en redes, con herramientas y criterios autónomos que guíen este proceso desde unas bases propias, externas, en vez de las derivadas de la configuración de las herramientas tecnológicas, y desde la necesidad de contar con estándares de formato de intercambio de datos.
Este planteamiento es importante adquiere especial relevancia en el contexto del e-learning de propósito general, tanto en el de formación como en el e-learning empresarial o en el universitario. Y por supuesto en el contexto de la formación reglada y de formación informal, o de la no reglada. También se señala las necesidades que plantea la industria del e-learning en la actualidad en relación con el diseño instruccional de objetos de aprendizaje, necesidades que constituyen una prioridad y un desafío.

La cultura del aprendizaje en los países de nuestro entorno, fundamentado en las teorías constructivistas del aprendizaje (las que hacen especial énfasis en la idea del alumno como centro de los procesos cognitivos y por ende de los procesos de enseñanza y de aprendizaje), es el que sitúa los recursos tecnológicos (ordenadores, redes, plataformas y programas) en un esquema complejo de contenidos, procesos y condiciones de aprendizaje, y de relaciones humanas.
Desde la perspectiva del constructivismo (Gagné, 1971) en toda situación de aprendizaje hay presentes tres elementos, o grupos de elementos, claramente diferenciados: Los resultados del aprendizaje o contenidos (qué se aprende), los procesos (cómo se aprende) y las condiciones de aprendizaje (lo que ha de cumplir una actividad o una situación para que el aprendizaje se produzca).
En esta línea de pensamiento los contenidos serían el resultado del aprendizaje, es decir el cambio que se produce en el material cognitivo del alumno entre el antes y el después de la actividad de aprendizaje (cambio entendido como incorporación de nuevo material, desecho del antiguo o cambio en el tipo de relaciones entre elementos de conocimiento y/o la forma de procesarlo). los procesos serían el cómo se aprende, es decir la actividad cognitiva que se pone en marcha, o el aprendiz pone en marcha, para efectuar el aprendizaje (estrategias y estilos cognitivos) y que varían según el tipo de aprendizaje (según la naturaleza del contenido hechos, conceptos,... o del dominio disciplinar) y según la información previa (ideas previas, experiencias).

Cada aprendizaje requiere unas condiciones concretas y diferentes a otro. Estas condiciones de aprendizaje están determinadas por dos elementos: los recursos educativos y las estrategias de enseñanza, y por la interacción de ambos. Es en este marco de referencia en el que entendemos el uso de los medios digitales, como recursos de formación (o de educación) específicos que favorecen el aprendizaje de ciertos contenidos (en particular de ciertos procedimientos, conceptos y destrezas) asociados a situaciones específicas de aprendizaje y en relación con estrategias didácticas propias.
Por otra parte Rodríguez-Roselló (1988) señala, refiriéndose a los ordenadores como medios didácticos, la singularidad de los contenidos que se pueden alcanzar con ellos y de las concepciones metodológicas subyacentes. Singularidad que fácilmente se puede referir también a las redes o a Internet: Capacidad de interacción, favorecedores de entornos de aprendizaje autónomo y de entornos abiertos. Y favorecedores de estrategias de exploración y descubrimiento.
A esta dimensión hay que añadir otra en la línea del desarrollo cultural señalado por Vygotski (1984) sobre la creación de instrumentos que amplían las capacidades humanas de conocer y aprender: "instrumentos que la especie humana ha elaborado en el transcurso de las relaciones e intercambios sociales de sus miembros". Aplicable a los medios tecnológicos por cuanto encierran de capacidad de codificación y de representación simbólica y conceptual.

La Teoría de la Conversación (Pask, 1964) parte del punto de vista de Vygotsky (1978), de que el hecho de aprender es por naturaleza un fenómeno social, y aporta que la adquisición de nuevo conocimiento es el resultado de la interacción de individuos que participan en un diálogo y que aprender es un proceso dialéctico en el que un individuo contrasta, confronta, su punto de vista personal con el de otro hasta llegar a un acuerdo. En el transcurso de lo cual y como resultado se produce la incorporación del nuevo material cognitivo.
Desde este punto de vista Internet es un entorno que presupone una naturaleza social específica, la de individuos, grupos, etc. comunicados a través de la red o con su mediación, y también entraña un proceso a través del cual los aprendices crean una zona virtual de proximal development (Vygotsky, 1978): La red aumenta lo que el alumno es capaz de aprender con el concurso de los demás.

Se puede decir que en el mundo de la teleformación hay dos polos de tensión: el que llamaremos de recursos abiertos y el industrial. El primero viene representado por la iniciativa MIT's OpenCourseWare (OCW) del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y el segundo por los complejos de la industria del elearning y la Secretaría de Defensa de los Estados Unidos.
En el primer caso se trata de compartir a través de la simplicidad, los recursos abiertos y la ética del hacker, poniendo el énfasis no en el carácter completo pero cerrado de los recursos sino en la metodología, en la intervención tutorial y evaluativo, en definitiva en la atención personal y sobre todo en la superación de los objetivos de aprendizaje (adquisición de conceptos y de destrezas y habilidades así como en la ejecución de procedimientos). En el segundo caso también se pone el énfasis en la consecución de objetivos de aprendizaje pero en aras de una mayor eficiencia en términos de costes se pone el énfasis en la autosuficiencia de las herramientas y recursos.
Los sistemas más autosuficientes implican unos formatos de datos para los recursos curriculares tecnológicamente mucho más complejos, donde se tiene que atender a una gran variedad de funciones pedagógicas automatizadas o semiatumatizadas. Por no hablar de funcionalidades organizativas o a mitad de camino entre lo organizativo y lo pedagógico, y sobre todo donde la industria del e-learning y la investigación tecnológica tiene más campo de actuación, más diente que clavar.
A medida que aumenta la riqueza en la automatización de las funciones o funcionalidades educativas, docentes, etc. aumenta por un lado la necesidad de contar con entornos cuya amistosidad supere o palie la rudeza o lentitud de los entornos operativos (informáticos) y las dificultades de comunicación o de relación entre los usuarios. Y por otro, añadir operaciones a los recursos implica una mayor complejidad a la hora de diseñar los estándares de intercambio, transportabilidad e interoperacionalidad y, por lo tanto, se hace cada vez más difícil encontrar formatos estándares. Esto de alguna manera supone caer en una espiral de complejidades.
En el segundo caso se añade una nueva tensión a la ya descrita, compatibilizar el criterio de calidad según el cual un formato es mejor cuantas más funcionalidades docentes y cognitivas incorpore con el criterio de compatibilidad tecnológica: transportabilidad, integrabilidad y reusabilidad. Esta tensión, inherente al propio concepto de e-learning empresarial, es la que define el polo hacia donde deben orientarse la actividad y el esfuerzo desarrollador e investigador.
La finalidad de la secuenciación es establecer una ordenación de los contenidos de enseñanza que asegure el enlace entre los objetivos educativos y las actividades de aprendizaje de los alumnos, de tal manera que la organización de la actividad desarrollada dé garantías suficientes para la consecución de las intenciones formativas propias del programa de formación, la comunidad educativa o de la institución.
La secuenciación de contenidos, de tareas y de actividades ha de ir propiciando un acercamiento progresivo desde la situación inicial de aprendizaje de los alumnos hasta los objetivos propuestos para el programa formativo de que se trate por la comunidad educativa o por la institución. Y esto es distinto para cada colectivo de alumnos destinatarios de la formación e incluso para cada individuo, para cada programa formativo y para cada institución. Por tanto la información adecuada que se suministra debe ser explícita y debe estar en correspondencia con cada una de las situaciones en las que se produce el proceso. También tendrá que ser objeto de estudio no solo cómo se organiza la información sino también como se operativiza en caso de que sea posible o cómo se apoya, si se realiza mediante una tutorización personal, a través de los individuos y mediada por los ordenadores, o bien de forma automatizada mediante herramientas informáticas.
Por otra parte otro supuesto básico es que los contenidos de enseñanza de un área determinada son interdependientes y que el orden en que son propuestos a los alumnos no es indiferente para el aprendizaje .
Un mismo objeto de aprendizaje colocado en un contexto, dentro de un orden y para ser utilizado en un momento determinado, contará con una situación de conceptos y procedimientos previos desarrollados, en esa o en otras áreas, que será distinto de cualquier otra. La situación de aprendizaje de los alumnos también será en general distinta en cuanto al andamiaje cognitivo: organizadores previos, conceptos inclusores, ideas implícitas etc. para contextos formativos, grupos de destinatarios e incluso para individuos distintos.
Como tal principio general no es operativo en sí mismo, no va a inspirar una regla o un procedimiento válido en todos los casos, pero sí debe inspirar los procedimientos de contextualización del objeto de aprendizaje. Y seguramente llegaremos a la conclusión de que esto no es posible en el cien por cien de los casos, de manera que muy probablemente se dé lugar a conceptos redundantes o a situaciones contradictorias, que choquen no ya con los principios del aprendizaje constructivo, y den lugar a conflictos cognitivos, sino que incluso puedan chocar con las reglas de la lógica (lo definido no debe entrar en la definición, no utilizar como apoyo conceptos posteriores para definir conceptos anteriores, etc.). La cuestión que se planteará entonces es cómo seguir, si automatizar los procedimientos o adaptar los entornos para estas funciones.
A un nivel más particular cualquiera de las técnicas consideradas para la secuenciación de contenidos tiene implicaciones claras no solo para el diseño instruccional de los objetos de aprendizaje sino sobre todo para la propia construcción de los objetos.
Según la técnica de análisis de contenidos el proceso a seguir para secuenciar un conjunto de contenidos de enseñanza consta de tres pasos: descubrir y destacar los ejes vertebradores de los contenidos que deben enseñarse a los alumnos; descubrir y destacar los contenidos fundamentales y organizarlos en un esquema jerárquico y relacional; y por último proceder a la secuenciación según los principios de la organización psicológica del conocimiento. Con estos criterios, siguiendo el análisis del contenido de enseñanza, se llega finalmente a unos requisitos operativos que permiten definir la secuenciabilidad de los objetos de aprendizaje reutilizables. Naturalmente hay que insistir en que el proceso es complejo puesto que la secuencia de los contenidos no se corresponde necesariamente con la “secuencia lógica o natural de los contenidos” y que la secuenciabilidad podría tener como origen criterios distintos de análisis sobre cómo se forman los conceptos y las ideas (análisis de contenidos) o bien pueden proceder del análisis de la tarea o de la teoría de la elaboración.











TRABAJO EN EL AULA CON LOS ALUMNOS DE 1° Y 2° GRADO